1 feb. 2016

Hecha la ley, hecha la trampa

Esto le paso a un amigo anoche alrededor de las 2 am, en Montevideo. Venía manejando rumbo a su casa, acompañado por su esposa y su hijo de 2 años. Habían cenado en casa de amigos y tomado alguna que otra bebida alcohólica. El, un whisky de aperitivo y una copa de vino con la cena, ella dos copas de vino con la cena. Durante el trayecto, los paró la policía de transito y les anunció que le iban a hacer una espirometría. Como es sabido, la ley actual dice tolerancia cero. El resultado de mi amigo fue obviamente positivo, por lo que pregunto al policía si el espirómetro tenia el sello de calidad del LATU. El policía contestó negativamente y mi amigo le dijo que si no era el caso, el aparato podría estar mal calibrado y exigió que le hicieran el test a su esposa también. El de ella volvió a dar positivo. por lo que ambos solicitaron se probara con el niño. El test del niño también dio positivo, por lo que mi amigo volvió a cuestionar la eficiencia del aparato y el policía, para evitar complicaciones futuras, les permitió continuar.
Al llegar a la casa, mi amigo le dice a su mujer: por suerte me tocó hacer dormir al nene y se me ocurrió ponerle un poquito de vino en la mamadera, sino estaríamos jodidos.

adaptado de una versión en portugués recibida vía whatsapp.


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